Hombre ingresó a una vivienda en Rivadavia, huyó por los techos y terminó detenido dentro del RIM 22.
Una situación que comenzó con una sospecha dentro de una vivienda de Villa Chacabuco, en Rivadavia, derivó en una inusual persecución que atravesó techos de varias casas y concluyó dentro del Regimiento de Infantería de Montaña N° 22 (RIM 22). El episodio no solo movilizó a vecinos, efectivos policiales y personal militar, sino que además terminó con una condena de cumplimiento efectivo para el acusado, quien ya registraba antecedentes penales.
El caso volvió a poner en evidencia cómo un intento de ingreso ilegal a una propiedad puede escalar rápidamente y comprometer la seguridad de todo un barrio, obligando a la intervención coordinada de distintas instituciones.
Un movimiento sospechoso que alertó al propietario
Todo ocurrió durante la mañana del 26 de junio, cuando el dueño de una vivienda escuchó ruidos provenientes del fondo de su propiedad y decidió salir a verificar qué estaba ocurriendo. Al llegar observó a Esequiel Valerio Olmos junto a un Renault 12 perteneciente a un familiar, estacionado dentro del terreno.
Al advertir que había sido descubierto, el hombre intentó ocultarse detrás del vehículo. Sin embargo, el propietario también alcanzó a divisar a un segundo individuo que permanecía sobre uno de los techos. Esa persona logró escapar antes de que pudiera ser identificada, por lo que la investigación continúa sin novedades sobre su identidad.
La fuga atravesó varias viviendas del barrio
Lejos de desistir, Olmos decidió escapar trepando estructuras y desplazándose por los techos de distintas casas de Villa Chacabuco. Durante la persecución, los vecinos comenzaron a advertirse entre sí al escuchar golpes y pasos sobre las construcciones, generando momentos de incertidumbre y preocupación.
En uno de los inmuebles incluso se activó la alarma de un boyero eléctrico, luego de que uno de sus alambres apareciera cortado, un detalle que evidenció los riesgos que implicó la huida tanto para el sospechoso como para los propietarios de las viviendas afectadas.
La persecución terminó dentro de una unidad militar
El recorrido concluyó cuando el hombre logró ingresar al predio del RIM 22. Allí fue detectado por un soldado que realizaba tareas habituales de patrullaje interno. Al no poder justificar su presencia dentro de una instalación militar, fue reducido en el lugar y se dio aviso inmediato al 911, permitiendo la intervención de efectivos policiales.
La rápida actuación del personal militar evitó que el sospechoso continuara su fuga y permitió que el procedimiento avanzara bajo el sistema de flagrancia.
Una condena que se agravó por sus antecedentes
La investigación judicial concluyó mediante un juicio abreviado. Por el delito de violación de domicilio, Olmos recibió una pena de siete meses de prisión efectiva. No obstante, debido a condenas anteriores, la Justicia resolvió unificar las penas y fijó una sentencia única de seis años y siete meses de prisión efectiva.
Además de ser declarado reincidente, el condenado continuará privado de su libertad. El caso refleja la importancia de la rápida comunicación entre vecinos, fuerzas de seguridad y personal militar para resolver un episodio que, por sus características, generó preocupación en toda la zona y volvió a poner el foco sobre la prevención de los delitos contra la propiedad.
