Escándalo en la Justicia de San Juan: el empleado acusado de liderar el robo de aires dejó la comisaría y cumplirá prisión domiciliaria
La decisión judicial que permitió que Jorge Fernando Cataldo continúe detenido en su casa de Rawson volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento interno del sistema judicial sanjuanino. Mientras la investigación por el robo de aires acondicionados del Poder Judicial sigue avanzando, la medida generó fuertes cuestionamientos sociales y reavivó el debate sobre los privilegios, la transparencia y la credibilidad de las instituciones.
Una causa que golpea directamente la imagen del Poder Judicial
El caso no involucra a cualquier ciudadano. El principal señalado por la Fiscalía es un empleado judicial que trabajaba dentro de una estructura estatal vinculada al propio sistema que hoy lo investiga. Esa situación provocó una mezcla de indignación y desconfianza en gran parte de la sociedad sanjuanina.
Jorge Fernando Cataldo está acusado de haber tenido un rol clave en la maniobra por el robo de equipos de aire acondicionado pertenecientes al Poder Judicial, equipos que estaban almacenados en un obrador ubicado en Capital. Según la hipótesis fiscal, no solo habría participado del hecho, sino que además habría coordinado movimientos y dado instrucciones directas a otros involucrados.
Durante la audiencia de formalización, uno de los imputados aseguró haber actuado bajo órdenes de Cataldo. A eso se sumaron registros audiovisuales y declaraciones que, para los investigadores, refuerzan la sospecha de que el empleado judicial tenía una posición central dentro de la maniobra investigada.
El argumento de salud que cambió la detención
La defensa solicitó una morigeración de la prisión preventiva alegando problemas de salud. Según se expuso ante el juez, Cataldo sufrió episodios de ansiedad, ataques de pánico, descompensaciones y un deterioro emocional durante su permanencia en la comisaría.
Con informes médicos incorporados al expediente y sin oposición de Fiscalía ni de la querella representada por Fiscalía de Estado, finalmente se resolvió que continúe detenido bajo la modalidad de prisión domiciliaria en Rawson.
Desde el entorno judicial sostienen que el cambio no implica libertad, ya que el acusado seguirá privado de ella mientras continúa la investigación. Sin embargo, la resolución volvió a despertar críticas debido a que muchos ciudadanos consideran que ciertos imputados obtienen beneficios que difícilmente recibiría cualquier vecino común.
La preocupación social detrás del caso
Más allá del expediente penal, el impacto público del caso atraviesa un problema mayor: la pérdida de confianza en las instituciones. Cuando una investigación involucra a personal del propio Poder Judicial, la sociedad espera respuestas rápidas, ejemplares y transparentes.
En distintos sectores comenzó a instalarse una pregunta incómoda: ¿hubiera recibido el mismo tratamiento cualquier otro acusado sin vínculos con el ámbito judicial?
Especialistas en derecho penal sostienen que las prisiones domiciliarias son herramientas legales válidas cuando existen problemas de salud comprobables. Sin embargo, remarcan que la sensibilidad social aumenta cuando el acusado pertenece a estructuras estatales que deberían garantizar control y legalidad.
Una investigación que todavía no terminó
Por ahora, la causa sigue abierta y la situación procesal de Cataldo aún no está resuelta de manera definitiva. Fiscalía sostiene que gran parte de las pruebas y testimonios ya fueron recolectados, motivo por el cual el riesgo de entorpecimiento disminuyó.
Sin embargo, el caso dejó expuesta una realidad que incomoda: cuando los hechos de corrupción o delitos rozan a las propias instituciones encargadas de impartir justicia, el daño social va mucho más allá de un expediente.

