La Justicia decretó la quiebra definitiva de Garbarino y ordenó liquidar la empresa
La emblemática cadena de electrodomésticos Garbarino, que durante décadas fue una de las empresas más importantes del comercio minorista en Argentina, fue declarada oficialmente en quiebra por la Justicia.
La decisión fue tomada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, que ordenó la liquidación final de la compañía, poniendo fin a un largo proceso de crisis económica que se extendió por más de cinco años.
La resolución judicial establece que ya no existen condiciones para que la empresa continúe operando, ni tampoco para renegociar sus millonarias deudas con acreedores.
Con esta medida, desaparece una de las marcas más reconocidas del sector tecnológico y de electrodomésticos del país.
Una crisis que comenzó hace años y terminó con el cierre de casi todas las sucursales
La empresa atravesaba una profunda crisis financiera desde hace varios años. En noviembre de 2021 había iniciado un proceso de concurso de acreedores, buscando reorganizar sus deudas y evitar la quiebra.
Sin embargo, los intentos de salvataje fracasaron.
El juez Fernando D'Alessandro determinó que no había propuestas viables para sostener la empresa ni interesados en comprarla.
Como consecuencia, se ordenó:
- La liquidación total de los bienes de la compañía
- El cierre de cuentas bancarias
- La inhabilitación para continuar operando comercialmente
- La prohibición de salida del país para directivos sin autorización judicial
La sindicatura ahora comenzará el proceso de identificación y venta de activos para pagar parte de las deudas.
De gigante del retail a una empresa prácticamente vacía
Durante su mejor momento, Garbarino fue el líder del mercado argentino de electrodomésticos.
Fundada en 1951 por los hermanos Daniel Garbarino y Omar Garbarino, la empresa llegó a tener:
- Más de 200 sucursales en todo el país
- Cerca de 4.500 empleados
- Presencia en los principales centros comerciales
Sin embargo, con el paso de los años la situación financiera se deterioró drásticamente.
Al momento de la quiebra, la empresa contaba con solo 20 empleados y tres locales en funcionamiento.
Las últimas sucursales operativas estaban ubicadas en:
- Avenida Cabildo (Belgrano)
- Calle Uruguay frente a Tribunales
- Un outlet en Almagro
Ventas mínimas y mercadería obsoleta: el duro final de la empresa
El último informe del síndico judicial reveló datos que reflejan la gravedad de la situación económica.
Durante enero, la empresa registró ventas por apenas $1.769.581, una cifra extremadamente baja para una compañía que supo liderar el mercado.
Además, el inventario estaba compuesto por 1.597 productos, muchos de ellos catalogados como:
- Mercadería obsoleta
- Equipos deteriorados
- Artículos con poco valor comercial
Esto hizo prácticamente imposible recuperar la actividad comercial.
Intentos fallidos de rescate y falta de compradores
Durante el proceso judicial se intentó encontrar inversores que pudieran hacerse cargo de la empresa.
Entre los interesados que analizaron la situación estuvo el fondo Inverlat, propietario de Havanna, pero finalmente no avanzó con ninguna propuesta.
La única sociedad que se registró para participar del proceso de adquisición fue Vlinder, aunque nunca presentó una oferta formal.
Sin inversores ni plan de rescate viable, la Justicia finalmente decretó la quiebra definitiva.
El rol del empresario Carlos Rosales en los últimos años de la compañía
Desde junio de 2020, Garbarino había quedado bajo el control del empresario Carlos Rosales, quien también era propietario de la aseguradora Prof Grupo Asegurador.
Rosales había adquirido la compañía con la promesa de recuperar su funcionamiento y evitar el colapso financiero.
Sin embargo, los problemas económicos continuaron profundizándose y la empresa nunca logró recuperar su nivel de ventas ni su estructura comercial.
Qué pasará ahora con Garbarino y sus acreedores
Con la quiebra confirmada, comienza ahora el proceso de liquidación judicial de bienes.
Entre los activos que podrían venderse se encuentran:
- depósitos
- marcas comerciales
- inventario restante
- propiedades y equipamiento
Los acreedores —entre ellos bancos, proveedores y exempleados— tendrán tiempo hasta el 24 de junio para presentar sus reclamos dentro del proceso judicial.
El objetivo será determinar el pasivo final y distribuir los fondos que se obtengan de la liquidación.

