IPV en San Juan: más viviendas, nuevos sorteos y cambios clave en el acceso a la casa propia en 2026
El acceso a la vivienda propia vuelve al centro de la escena en San Juan. En un contexto económico complejo, marcado por la inflación y la reducción de fondos nacionales, el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) proyecta un 2026 con mayor cantidad de entregas, nuevos sorteos y modificaciones en sus programas. La expectativa crece entre miles de familias que esperan una oportunidad concreta para dejar atrás el alquiler o situaciones habitacionales precarias.
Más barrios y entregas mensuales: el plan del IPV para 2026
Desde el organismo confirmaron que el objetivo para este año es superar las cifras de adjudicación de viviendas alcanzadas en 2025. En números concretos, se estima la entrega de entre 1.500 y 1.600 casas, lo que implicaría un ritmo sostenido de adjudicaciones.
El esquema de trabajo contempla la entrega de uno o dos barrios por mes, lo que permitiría dinamizar el acceso a soluciones habitacionales en distintos departamentos. Entre los próximos proyectos figura el barrio Solares del Sur, en Sarmiento, cuya primera etapa está próxima a finalizar tras demoras técnicas.
Luego, el cronograma continuará en zonas como Chimbas, Ullum y Jáchal, ampliando el alcance territorial de las políticas habitacionales.
Inflación y falta de fondos: los principales obstáculos
El escenario económico representa uno de los mayores desafíos. El aumento constante en los costos de construcción obliga a recalcular presupuestos y readecuar los planes originales.
Actualmente, construir una vivienda estándar de 70 metros cuadrados supera los $100 millones, una cifra que refleja el fuerte impacto inflacionario en el sector.
A esto se suma un cambio estructural: el IPV dejó de recibir financiamiento nacional, que anteriormente cubría hasta el 70% de las obras. Esta situación obliga a la provincia a sostener los proyectos con recursos propios y una administración más ajustada.
Cuotas, morosidad y recuperación de viviendas
En cuanto a los adjudicatarios, las cuotas actuales rondan los $150.000 mensuales, con actualizaciones semestrales ligadas al índice salarial.
Sin embargo, la morosidad sigue siendo elevada, ubicándose entre el 40% y el 50%, un fenómeno que se mantiene incluso en distintos contextos económicos.
Ante esta realidad, el IPV impulsa planes de regularización de deuda y operativos específicos para recuperar viviendas que no están siendo habitadas por sus adjudicatarios. Estas unidades son luego reincorporadas a nuevos sorteos, ampliando las posibilidades para quienes aún esperan una oportunidad.
Cambios en la operatoria individual: nuevas reglas
Uno de los puntos más relevantes para este año es la revisión de la operatoria individual. Si bien inicialmente se proyectaban unas 300 soluciones habitacionales bajo este esquema, su implementación está siendo evaluada por el contexto financiero.
Entre los cambios más importantes se analiza que el IPV financie el 100% de viviendas de hasta 70 m², en lugar del modelo anterior que cubría solo el 80%, lo que muchas veces dejaba a las familias sin posibilidad de completar la obra.
Además, se busca establecer un límite de hasta 150 m² y priorizar a quienes realmente no cuentan con recursos para construir por su cuenta.
Alta demanda y nuevos sorteos: un sistema bajo presión
El dato que refleja la magnitud del problema es contundente: alrededor de 100.000 familias están inscriptas en el IPV, esperando acceder a una vivienda.
Durante el último año se realizaron dos sorteos, y la intención es repetir esa cantidad en 2026. También se incrementaron los cupos para sectores más vulnerables, como personas con discapacidad y familias con más de 30 años de inscripción.
En paralelo, el organismo avanza en la regularización de proyectos vinculados a cooperativas y sindicatos, muchos de ellos con demoras históricas.
Un desafío estructural que impacta en miles de familias
El acceso a la vivienda en San Juan enfrenta un escenario complejo: alta demanda, recursos limitados y costos en constante aumento. Aun así, el IPV busca sostener el ritmo de construcción y ampliar las oportunidades.
Para miles de sanjuaninos, cada sorteo, cada barrio entregado y cada cambio en las operatorias representa mucho más que una política pública: es la posibilidad concreta de acceder a una vida más estable y digna.
El desafío no es menor. Pero en un contexto donde la casa propia parece cada vez más lejana, cada avance se vuelve clave para una sociedad que sigue esperando respuestas.
Policías de San Juan cuentan lo que viven en silencio: una realidad que duele leer.

