La Justicia dictó prisión e inhabilitación tras comprobar que llevaba un revólver sin autorización
Un fallo judicial volvió a poner bajo la lupa la responsabilidad legal incluso de quienes conocen en profundidad el sistema judicial. El abogado penalista sanjuanino Oscar Leopoldo Adárvez fue condenado a dos años y cuatro meses de prisión por el delito de portación ilegítima de arma de fuego, luego de un proceso que debió repetirse por cuestiones procesales.
La sentencia fue dictada tras un segundo debate oral en el que el tribunal analizó nuevamente las pruebas del caso. Además de la pena de prisión, la Justicia resolvió imponerle cuatro años y ocho meses de inhabilitación para la tenencia y portación de armas.
El caso generó repercusión en el ámbito judicial de San Juan, ya que involucra a un profesional del derecho reconocido en el fuero penal.
Un juicio que debió empezar de nuevo
El proceso judicial tuvo una particularidad: el primer juicio fue anulado debido al vencimiento de plazos procesales establecidos por la ley.
Esto obligó a reiniciar el debate desde cero. Durante esta segunda instancia, el fiscal Fernando Bonomo, de la UFI Flagrancia, volvió a presentar la acusación ante el juez Ricardo Grossi, detallando las circunstancias en las que el abogado fue detectado portando un arma de fuego en la vía pública.
La investigación ya contaba con registros audiovisuales y con el procedimiento policial que terminó con el secuestro del arma.
Las cámaras de seguridad fueron clave
El episodio que originó la causa ocurrió el 18 de abril de 2025 alrededor de las 19:58, cuando operadores del sistema de monitoreo CISEM detectaron a un hombre armado en pleno centro de la ciudad de San Juan.
Las cámaras registraron a un individuo vestido con pantalón y chaleco negro caminando por la zona de Avenida Ignacio de la Roza y calle Alem con un arma de fuego visible.
Ante la alerta, efectivos policiales se dirigieron al lugar y lograron ubicar al sospechoso en la puerta de su estudio jurídico, ubicado en calle Alem al 279 sur.
Allí identificaron al abogado Oscar Leopoldo Adárvez, quien tenía en su poder un revólver calibre .38 especial marca Tanque, cargado con cinco cartuchos.
Las pericias confirmaron que el arma estaba en condiciones de disparar, lo que reforzó la acusación por portación ilegal.
La defensa del propio abogado
Durante el juicio, el propio Adárvez decidió ejercer su autodefensa y explicó ante el tribunal las razones por las que llevaba el arma.
Según su versión, había acudido armado a su estudio jurídico tras recibir una llamada de su hija, quien le advirtió que la puerta del lugar estaba abierta.
El abogado afirmó que temía que estuviera ocurriendo un robo.
“Iba a defender mi vida y mi estudio jurídico. Mi hija me llamó para decirme que la puerta estaba abierta y fui”, declaró durante el debate.
También sostuvo que era legítimo usuario de armas, aunque en el momento del procedimiento policial no pudo presentar la documentación que acreditara la autorización para portarla.
Cuando el fiscal intentó profundizar en su declaración, el letrado decidió no responder más preguntas y aseguró que ampliaría su defensa con pruebas adicionales.
📹 VER EL VIDEOEl fallo que cerró el caso
Tras analizar las pruebas presentadas en el juicio, el tribunal concluyó que el abogado portaba el arma sin la autorización correspondiente, lo que constituye un delito según la legislación vigente.
Por ese motivo, la Justicia dictó una condena de dos años y cuatro meses de prisión, junto con la inhabilitación para la tenencia y portación de armas durante cuatro años y ocho meses.
El caso se suma a otros episodios judiciales donde las cámaras de seguridad y los sistemas de monitoreo urbano resultaron determinantes para iniciar investigaciones penales.

