Choque fatal en 9 de Julio: el acusado rechazó la domiciliaria y enfrentará un juicio por doble homicidio
La causa por la doble tragedia vial ocurrida en enero de 2025 en 9 de Julio sumó un nuevo capítulo judicial. Marcos Gabriel Pereyra, imputado por provocar el siniestro que dejó dos muertos y una mujer gravemente herida, rechazó un acuerdo que le permitía cumplir una pena bajo arresto domiciliario y enfrentará ahora un juicio oral.
Un hecho que conmocionó a la comunidad
El choque ocurrió sobre Ruta 183, entre Calle 11 y Amable Jones, cuando la Toyota Hilux conducida por Pereyra impactó contra un VW Gol. Como consecuencia, fallecieron Mirko Aballay Allende, amigo del acusado que viajaba como acompañante, y Alberto Torres Figueroa, conductor del otro vehículo.
Además, Vanesa Ahumada, pareja de Torres, sobrevivió con lesiones de gravedad que marcaron un antes y un después en su vida. El caso generó fuerte repercusión social, especialmente por confirmarse que el conductor había consumido cocaína y marihuana antes del impacto.
La decisión que cambia el rumbo judicial
La fiscalía había propuesto una pena de tres años de prisión efectiva bajo modalidad domiciliaria, contemplando la reciente paternidad del imputado. Sin embargo, la defensa rechazó el acuerdo al sostener que, en caso de condena, debería ser de cumplimiento condicional.
Esta negativa derivó en la elevación a juicio por homicidio culposo triplemente calificado, una figura agravada que contempla factores como la imprudencia, el consumo de sustancias y el resultado fatal múltiple.
Antecedentes y un problema que se repite
Este caso no es aislado. En los últimos años, los siniestros viales vinculados al consumo de drogas o alcohol han aumentado en distintas provincias argentinas. Según especialistas en seguridad vial, la combinación de sustancias y conducción multiplica exponencialmente el riesgo de accidentes graves.
En rutas como la 183, donde el tránsito suele ser fluido pero con tramos de visibilidad limitada, la imprudencia al volante puede tener consecuencias irreversibles. La falta de controles sistemáticos y la naturalización del consumo previo a conducir son factores que agravan el problema.
Impacto social y análisis del caso
Más allá del proceso judicial, la tragedia dejó una huella profunda en la comunidad. Dos familias atravesadas por la pérdida y una sobreviviente con secuelas permanentes reflejan el alto costo humano de estas conductas.
Desde una mirada periodística, el rechazo del acuerdo plantea interrogantes: ¿se busca una absolución o una pena menor? ¿Hasta qué punto el sistema logra equilibrar derechos individuales y demandas sociales de justicia? El juicio será clave no solo para definir responsabilidades, sino también para marcar un precedente en casos similares.
Prevención: una deuda pendiente
Especialistas insisten en un mensaje claro: no conducir bajo efectos de sustancias. La educación vial, los controles y la responsabilidad individual son pilares fundamentales para evitar tragedias.
Mientras la causa avanza hacia el debate oral, queda en evidencia que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para que historias como esta no se repitan.
