Una obra estratégica que promete revolucionar la logística, la minería y el comercio exterior en Cuyo
Un nuevo proyecto ferroviario bioceánico vuelve a instalarse en la agenda política y económica de Cuyo. Las provincias de San Juan, Mendoza y San Luis impulsan la construcción de un tren de cargas hacia Chile que atravesaría la cordillera por el paso internacional Planchón–Vergara, en el sur mendocino, con el objetivo de conectar la producción regional con los puertos del Pacífico.
La iniciativa no apunta al transporte de pasajeros ni a fines turísticos. Se trata de una infraestructura pensada para potenciar el comercio exterior argentino, reducir costos logísticos y facilitar el traslado de recursos estratégicos como minerales, cales industriales y productos energéticos.
Un tren entre volcanes que cruzaría la cordillera
El trazado propuesto atravesaría uno de los paisajes más imponentes de la cordillera de los Andes. La línea ferroviaria pasaría por el corredor del paso Planchón–Vergara, en el departamento mendocino de Malargüe, una zona rodeada por los volcanes Planchón, Peteroa y Azufre.
A diferencia de otros pasos internacionales, este cruce tiene una ventaja clave: se ubica a unos 2.100 metros sobre el nivel del mar, mucho más bajo que el Paso Los Libertadores, que supera los 3.200 metros. Esto permitiría que el tren de cargas opere durante gran parte del año con menos interrupciones por nevadas.
Desde ese punto, la línea ferroviaria continuaría hacia la ciudad chilena de Curicó, desde donde las cargas podrían trasladarse rápidamente hacia terminales portuarias del Pacífico como San Antonio o Valparaíso.
San Juan y la conexión con Vaca Muerta
Para San Juan, el proyecto tiene un valor estratégico clave. El plan se complementa con otra iniciativa impulsada años atrás: el corredor ferroviario Meridiano 68, que busca unir la localidad de Jáchal con la provincia de Neuquén.
Esta conexión permitiría integrar la minería sanjuanina con el desarrollo energético de Vaca Muerta, uno de los polos petroleros y gasíferos más importantes de Argentina.
De concretarse, el sistema ferroviario facilitaría el transporte de insumos fundamentales como arena para fractura hidráulica, cales industriales y maquinaria pesada hacia la cuenca neuquina, además de permitir la circulación de productos petroquímicos.
El impacto en la minería y la exportación de cobre
El crecimiento de la minería de cobre en San Juan también impulsa la necesidad de nuevos corredores logísticos. Proyectos cupríferos de gran escala, como los que se desarrollan en la cordillera sanjuanina, requerirán transportar enormes volúmenes de minerales hacia puertos de exportación.
En ese contexto, un tren de cargas hacia el Pacífico aparece como una alternativa clave para reducir costos y mejorar la competitividad internacional de la producción minera argentina.
Además, el corredor ferroviario permitiría integrar distintos sectores productivos como la energía, la minería y la agroindustria, generando una red logística capaz de sostener grandes volúmenes de carga.
Una inversión multimillonaria y de largo plazo
El proyecto ferroviario demandaría una inversión estimada cercana a los 4.000 millones de dólares y un plazo de ejecución de entre seis y siete años.
Las provincias cuyanas buscan avanzar con estudios de ingeniería preliminar y explorar alternativas de financiamiento internacional y privado. En este contexto, el plan podría impulsarse mediante el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), promoviendo la participación de empresas internacionales.
Si finalmente se concreta, el tren bioceánico podría transformar el mapa logístico del oeste argentino y consolidar un corredor productivo que conecte la minería de San Juan, la energía de Vaca Muerta y los puertos del Pacífico.
Una infraestructura que, entre volcanes y montañas, podría redefinir el futuro económico de toda la región de Cuyo.

