Acueducto Gran Tulum: la obra millonaria de San Juan que quedó bajo sospecha y terminó envuelta en un silencio incómodo
El Acueducto Gran Tulum fue presentado como una de las obras más importantes para el futuro hídrico de San Juan. Con una inversión multimillonaria y la promesa de mejorar el abastecimiento de agua potable en el Gran San Juan, el proyecto buscaba garantizar un servicio esencial para miles de familias en una provincia donde el agua es un recurso estratégico.
Sin embargo, con el paso de los años, lo que comenzó como una obra clave para el desarrollo provincial terminó rodeado de cuestionamientos, sospechas de irregularidades y denuncias por sobreprecios en obra pública. El caso generó un fuerte debate político que, de manera inesperada, fue perdiendo presencia hasta quedar prácticamente en silencio.
Una obra estratégica para el abastecimiento de agua
El Acueducto Gran Tulum fue impulsado durante la gestión del entonces gobernador Sergio Uñac como parte de un plan de infraestructura destinado a fortalecer el sistema de provisión de agua potable en San Juan.
La obra contemplaba la construcción de un nuevo sistema de conducción que permitiría mejorar la distribución de agua potable hacia los departamentos del Gran San Juan. En una provincia con clima árido y con una creciente demanda urbana, el proyecto fue presentado como una solución de largo plazo para garantizar el acceso al recurso hídrico.
El monto destinado superaba los 100 millones de dólares, convirtiéndose en una de las inversiones públicas más grandes realizadas en materia de infraestructura hídrica en San Juan.
Denuncias de sobreprecios e irregularidades
A medida que avanzaba la ejecución del proyecto comenzaron a surgir cuestionamientos desde sectores políticos, técnicos y mediáticos. Entre las principales denuncias se mencionaban posibles sobreprecios millonarios en la obra, pagos anticipados a empresas contratistas y dudas sobre el proceso de licitación del Acueducto Gran Tulum.
También aparecieron interrogantes sobre la relación entre algunos empresarios involucrados en la obra y figuras del ámbito político provincial. Estas sospechas alimentaron un debate cada vez más intenso sobre la transparencia en el manejo de fondos públicos en San Juan.
En una provincia donde las grandes obras públicas suelen concentrar enormes recursos económicos, el caso del Acueducto Gran Tulum comenzó a ser señalado por algunos sectores como un ejemplo de los problemas estructurales en los controles de la obra pública.
El nombre que encendió la polémica
El escándalo tomó mayor dimensión cuando en distintas presentaciones judiciales y discusiones políticas apareció mencionado un familiar cercano del entonces gobernador Sergio Uñac.
Se trataba de un primo del exmandatario, a quien algunos sectores señalaban como una figura con influencia dentro de decisiones vinculadas al proyecto del Acueducto Gran Tulum. Aunque las acusaciones nunca llegaron a consolidarse en una condena judicial, el hecho de que un familiar del mandatario apareciera mencionado generó fuertes cuestionamientos sobre posibles conflictos de intereses en la obra pública.
Para la oposición política, el caso reflejaba un problema más profundo: la cercanía entre el poder político y empresarios vinculados a obras públicas en San Juan.
Una muerte que cambió el rumbo del caso
El episodio que marcó un punto de inflexión en la historia del escándalo fue la muerte del primo del exgobernador, quien había sido mencionado como uno de los posibles protagonistas dentro de las sospechas vinculadas al Acueducto Gran Tulum.
Tras su fallecimiento, el debate público comenzó a perder intensidad. Las discusiones mediáticas se redujeron, las acusaciones dejaron de ocupar los titulares y el tema lentamente desapareció del centro de la agenda política provincial.
Para muchos observadores y dirigentes opositores, ese momento marcó el inicio de un silencio que todavía genera incomodidad.
Cuando el silencio deja más preguntas que respuestas
A pesar de la magnitud económica del proyecto y de las sospechas que lo rodearon, el caso del Acueducto Gran Tulum en San Juan nunca derivó en un escándalo judicial de gran alcance ni en resoluciones públicas que aclararan completamente lo ocurrido.
Con el paso del tiempo, el tema fue quedando relegado mientras la obra continuó siendo presentada como una infraestructura hídrica estratégica para San Juan.
Sin embargo, el episodio dejó una reflexión que aún resuena en parte de la sociedad sanjuanina: la sensación de que, cuando los nombres del poder aparecen en investigaciones sensibles, muchas veces las explicaciones quedan a mitad de camino.
En un contexto donde la ciudadanía exige mayor transparencia en el manejo de los recursos públicos, el caso del Acueducto Gran Tulum sigue siendo recordado como una historia que comenzó con promesas de progreso, pasó por denuncias millonarias en la obra pública y terminó, al menos por ahora, envuelta en un silencio que todavía despierta preguntas.
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