La final del Campeonato Mineiro entre Cruzeiro y Atlético Mineiro quedó marcada por uno de los episodios más vergonzosos del fútbol brasileño. Lo que debía ser una celebración deportiva terminó en un escándalo sin precedentes, con una batalla campal que obligó al árbitro a expulsar a 23 jugadores, estableciendo un récord negativo en la historia del fútbol del país.
El encuentro se disputó en el estadio Mineirão, en Belo Horizonte, y aunque Cruzeiro logró imponerse 1-0, el resultado pasó completamente a segundo plano tras los violentos incidentes que estallaron en los minutos finales del partido.
Una final intensa que terminó fuera de control
El clásico de Belo Horizonte siempre se juega con alta tensión, pero en esta oportunidad el clima competitivo superó todos los límites.
Cruzeiro se encontraba defendiendo una ajustada ventaja cuando el reloj marcaba los últimos minutos del partido. La presión del Atlético Mineiro por empatar generaba un ambiente cada vez más caliente dentro del campo.
Lo que parecía ser un cierre normal para un clásico decisivo terminó transformándose en un verdadero caos que sorprendió a jugadores, árbitros y miles de hinchas presentes en el estadio.
El cruce que desató el caos
Todo comenzó con un fuerte cruce entre el mediocampista de Cruzeiro Christian y el arquero del Atlético Mineiro Everson.
Un choque entre ambos jugadores derivó rápidamente en empujones y discusiones. En cuestión de segundos, futbolistas de los dos equipos corrieron hacia el lugar y la situación escaló sin control.
Los insultos se transformaron en golpes, corridas y empujones que se extendieron por gran parte del campo de juego, con prácticamente todos los jugadores involucrados.
Golpes, patadas y escenas violentas
Las imágenes del incidente recorrieron rápidamente el mundo. En ellas se pueden observar golpes de puño, patadas y persecuciones entre jugadores de ambos equipos.
Uno de los momentos más impactantes fue protagonizado por el defensor argentino Lucas Villalba, quien lanzó una patada voladora contra el delantero Hulk en medio del descontrol generalizado.
La pelea se extendió durante varios minutos y obligó a la intervención de miembros de los cuerpos técnicos y personal de seguridad para intentar separar a los futbolistas.
Un récord negativo en el fútbol brasileño
El árbitro Matheus Candacan no pudo restablecer el orden durante el partido y, ante el caos en el campo, no logró mostrar todas las tarjetas en el momento.
Sin embargo, horas después del encuentro, el juez dejó asentado en el acta oficial 23 expulsiones:
- 12 jugadores de Cruzeiro
- 11 jugadores de Atlético Mineiro
La cifra se convirtió en un récord histórico negativo en el fútbol brasileño, superando las 22 expulsiones registradas en el partido Portuguesa vs Botafogo del torneo Río–São Paulo de 1954.
El episodio generó un fuerte debate en Brasil sobre la violencia en el fútbol y se espera que las autoridades deportivas analicen posibles sanciones adicionales para los jugadores involucrados.


