Crimen tras un partido en Rivadavia: testimonios clave complican a uno de los acusados y refuerzan la hipótesis de homicidio intencional
El juicio por el asesinato de Diego Andreoni comienza a tomar un rumbo cada vez más definido en San Juan. A más de un año del violento episodio ocurrido en Rivadavia, nuevas declaraciones testimoniales colocan en una situación comprometida a uno de los acusados, señalado como quien habría manipulado el arma de fuego que terminó con la vida del joven.
Testimonios que inclinan la balanza
En las últimas audiencias del juicio oral, varios testigos coincidieron en un punto clave: haber visto a Julio Abdías Castro Agüero con el arma en sus manos momentos antes del disparo. Este dato resulta central para la acusación, que intenta demostrar que no se trató de un hecho accidental, sino de una agresión directa.
Las declaraciones comenzaron a delinear una reconstrucción más clara de lo sucedido aquella tarde del 15 de marzo de 2025, cuando lo que parecía ser un encuentro deportivo terminó en tragedia. Según los relatos, la situación se desbordó tras una discusión entre jugadores que escaló rápidamente en violencia.
Un disparo que cambió todo
El hecho ocurrió en un complejo deportivo conocido como cancha Coralli, donde Andreoni recibió un disparo en el abdomen. A pesar de los esfuerzos médicos, el joven falleció el 28 de marzo, tras permanecer internado durante casi dos semanas.
Este desenlace agravó la causa judicial, que pasó de investigarse como tentativa a ser considerada un homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Desde entonces, los acusados permanecen detenidos bajo prisión preventiva.
La estrategia de las partes
La querella sostiene una hipótesis contundente: no solo habría existido una intención clara de disparar, sino que además hubo participación conjunta. Según esta línea, uno de los implicados habría facilitado el arma a Castro Agüero, quien luego efectuó el disparo.
Por su parte, las defensas intentan desacreditar esta versión y buscan encuadrar el hecho dentro de una figura penal menos grave, como el homicidio en riña, lo que implicaría una reducción significativa de la pena.
El tribunal, integrado por Mabel Moya, Guillermo Adárvez y Javier Figuerola, deberá evaluar el peso de cada testimonio en un proceso que avanza bajo fuerte expectativa social.
Un caso que refleja una problemática mayor
Más allá del caso puntual, el crimen de Andreoni pone en evidencia una problemática creciente: la escalada de violencia en contextos cotidianos. Un partido de fútbol, espacio tradicionalmente asociado al encuentro y la recreación, se convirtió en escenario de un hecho fatal.
Este tipo de episodios genera preocupación en la comunidad de San Juan, donde vecinos y familiares reclaman mayor prevención y controles, especialmente en eventos deportivos informales donde no siempre hay presencia de seguridad.
Lo que está en juego
Con la causa caratulada como homicidio agravado, los acusados enfrentan penas que van desde los 8 hasta los 25 años de prisión. La definición del tribunal dependerá en gran medida de la solidez de las pruebas y de la credibilidad de los testigos.
Mientras tanto, la familia de Andreoni sigue de cerca cada instancia del juicio, en busca de una respuesta judicial que cierre un capítulo marcado por el dolor.
Reflexión final
El avance del juicio no solo busca determinar responsabilidades individuales, sino también dejar un mensaje claro sobre las consecuencias de la violencia. Lo ocurrido en Rivadavia no fue un hecho aislado, sino el reflejo de tensiones que, sin control, pueden derivar en tragedias irreversibles.
La Justicia tiene ahora la tarea de esclarecer los hechos y establecer responsabilidades, en un caso que mantiene en vilo a toda la comunidad.

